La mascletá - Fallas.es

La mascletá

Breve historia de la Mascletà de la plaza del Ayuntamiento.

Un acontecimiento capaz de reunir a miles de personas año tras año. Cada día, entre el primero y el 19 de marzo, la plaza del Ayuntamiento de Valencia es, más que un espectáculo pirotécnico, una forma de vivir, sentir, y celebrar las fiestas arraigada en la cultura y el ser de los valencianos y valencianas. Es la mascletà, o la disparà. Una sinfonía de estruendos preparados y ordenados que se deja interpretar por todos, creando una emoción ligada a la personalidad de un pueblo, que también sorprende y seduce a los visitantes noveles en esta irrepetible cita con la pólvora.

No tiene porqué ser la mejor de todas les mascletaes que cada barrio o pueblo de Valencia vive, pero sí la que más compromete al maestro pirotécnico con el público. Tal vez por ser la más multitudinaria, o la más icónica de entre los centenares de disparos que se producen tanto en la capital, como en los pueblos fervientemente arraigados en esta emotiva costumbre.

Son siglos de tradición los que unen en esta tierra rituales religiosos y festivos con el uso de la pólvora, mediante manifestaciones populares que congregan a las personas alrededor de artificios de fuego que hacen vibrar el cielo, el suelo y a los allí reunidos para disfrutarlo.

Pero hablando de la famosa y arraigada mascletà de la plaza del Ayuntamiento, o de las que cada comisión fallera dispara en sus calles, estas demostraciones festivas no han sido siempre como las podemos admirar actualmente.

Antes de lo que vemos hoy en una mascletà, durante las ferias y fiestas valencianas era habitual el disparo de tracas que recorrían linealmente diferentes calles, y en las que el público podía seguir el recorrido bajo el tramo de cuerda del que pendían el trons -truenos-. Son típicas de los mediodías falleros de los años 40, y de los festejos de la Feria de Julio, cuando diferentes tracas se encendían a la vez en diferentes puntos de un cercano extrarradio, y se iban dirigiendo hacia el centro de la ciudad donde finalizaban.

Ya en marzo de 1945, con motivo de la celebración de la Fallas, se dispara el día 11 la primera mascletà en la plaza del Ayuntamiento, tal y como la conocemos ahora, salvando la patente evolución de la técnica y el espectáculo.

En cuanto al porqué de la palabra mascletà, esta tiene su origen mucho más atrás en el tiempo. Brevemente explicado, y según el investigador y, D. Andrés Castellano Martí, con la represión de los Borbones tras la guerra de Sucesión Española, en el primer cuarto del siglo XVIII, la fábrica de armas situada en la ciudad de Valencia se lleva al cierre y a la quema de su producción. Muchas de las pequeñas piezas artilleras salvan del fuego su cañón metálico, que  pasarán posteriormente a manos de algunas personas entendidas en su uso,  y que se encargarán de cargarlos de pólvora, chocantemente con el ánimo de darle un uso festivo, disparándolas con ocasión de celebraciones populares. Si estos artificios eran disparados por hombres –mascles– a esta acción se le llamaba mascletà.

Hoy en día, en la plaza del Ayuntamiento, se mantiene la esencia festera y ritual de aquellos tiempos, aunque evidentemente poco tiene que ver con el espectáculo que hoy vemos, que ha ido  cambiando con el tiempo.

La oportunidad de disfrutar, sentir una mascletà está abierta a todos. Se comparte. Se vive. Enamora, y te hace volver.