Las Fallas de València miran ya hacia una fecha especial: el décimo aniversario de su declaración como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Junta Central Fallera ha anunciado la recuperación de la Comisión de Seguimiento de las Fallas UNESCO, un órgano que llevaba años con poca actividad y que ahora volverá a ponerse en marcha para preparar una programación conmemorativa.
El anuncio lo realizó el concejal de Fallas y presidente de JCF, Santiago Ballester, durante el pleno de disolución del organismo fallero. La intención es revisar qué se ha hecho desde la declaración de 2016 y, sobre todo, decidir qué se quiere hacer ahora que la efeméride cumple una década.
La comisión nació en su momento con una idea bastante clara: reunir a las diferentes piezas que forman la fiesta. No solo comisiones falleras, también artistas falleros, pirotécnicos, músicos, indumentaristas, universidades y expertos. Porque si algo tiene la fiesta fallera es precisamente eso: muchas manos trabajando para que marzo parezca magia, aunque detrás haya meses de faena.
Durante sus primeros años, esta comisión impulsó algunos documentos de buenas prácticas relacionados con la falla como monumento, la pirotecnia y la música. Sin embargo, con el paso del tiempo, la celebración de la declaración fue perdiendo fuerza. Hubo jornadas, conferencias y acciones puntuales, pero no siempre una continuidad clara ni una programación popular con peso propio.
Ahora, el décimo aniversario aparece como una oportunidad para volver a explicar por qué las Fallas fueron reconocidas internacionalmente. La UNESCO destacó elementos como la construcción de los monumentos, el trabajo de los ninots, la participación de las comisiones, las bandas de música, la pirotecnia y la ocupación festiva de la calle.
Más allá del reconocimiento institucional, el reto está en hacerlo comprensible y cercano para el propio mundo fallero. Porque una declaración patrimonial suena muy bien, sí, pero tiene que notarse también en la protección del oficio, en la difusión cultural y en el orgullo de barrio y casal.
En clave valenciana, esta recuperación puede servir para reconciliar la fiesta con una etiqueta que a veces se ha visto como algo lejano. Las Fallas no necesitan que nadie les explique que son únicas, pero sí pueden aprovechar este aniversario para contarlo mejor, dentro y fuera de València.
Queda por ver qué actividades se plantean finalmente, pero el movimiento ya marca una dirección: convertir el décimo aniversario en algo más que una fecha en el calendario. Y si se hace bien, puede ser una buena ocasión para poner en valor todo lo que sostiene la fiesta antes de que llegue la plantà.
Fuentes consultadas
- Levante-EMV: recuperación de la Comisión de Seguimiento de las Fallas UNESCO.
- El País: décimo aniversario de la declaración de las Fallas como Patrimonio de la Humanidad.