Historia

“Las Fallas son únicas por muchas virtudes que se renuevan mágicamente cada 19 de marzo y una de ellas es la relación que mantienen con Valencia, una simbiosis perfecta desde los primeros tiempos del cartón piedra, cuando el conjunto de las calles comenzó a ser un complejo sistema vascular para repartir la pólvora, la música y, finalmente, el fuego.

Por eso reniego de cualquier idea que distinga vecinos de falleros como0 cuando se habla de los problemas del tráfico, la suciedad o los decibelios de una fiesta a altas horas de la madrugada. ¿Se puede hacer mejor? Evidentemente, pero siempre con la premisa de que hoy no hay fronteras ni barreras. Valencia no entiende de eso.”

(Francisco Moreno,  Falles, la història gràfica de la nostra festa)

 

 

HISTORIA DE LAS FALLAS

 

Las Fallas de Valencia es una festividad que se celebra en la ciudad de Valencia del 1 al 19 de Marzo. Si bien es una fiesta que con los años se ha modernizado, lo cierto es que cuenta con más de 150 años de historia. 

 

1800

Las ideas precursoras de lo que conocemos actualmente como las Fallas, se remontan allá por 1800, cuando los carpinteros y ebanistas se preparaban para las festividades de su santo, Sant Josep, el 19 de Marzo. Los trabajadores de la madera exponían por las calles sus trabajos del año, haciendo mérito de sus habilidades como acto festivo. Además, para prepararse para la primavera y simbolizar la llegada del nuevo ciclo, quemaban los restos inservibles y virutas en grandes pilas de fuego que se formaban en los centros de las calles y plazas. Estos restos los quemaban junto con los soportes que aguantaban las lámparas, también llamados “Parots”, puesto que ya no se iban a usar más con la llegada de los días más largos.

Sobre el año 1870, se comienzan a perseguir las festividades paganas tales como el Carnaval o las Fallas, lo que unos años más tarde se traduciría en una respuesta en defensa de las festividades populares. Surge entonces “La Traca” la primera revista sobre las Fallas, que otorgando un premio a aquellas más originales, propicia la competición entre las distintas asociaciones. 

A los pocos años, el perfeccionamiento por esta tradición fue creciendo, y pocos años después se alcanzó una de las principales características de esta festividad valenciana; La sátira y la burla. Los artesanos utilizaban este día donde podían exponer sus obras en la calle para ironizar y satirizar a sus políticos y gobernantes y así hacer visibles sus quejas desde una visión humorística Tanto se molestaron aquellos que recibían las burlas, que comenzaron a encarecer las cuotas para poder plantar los monumentos, para que así dejara de hacerse, llegando en pocos años de 5 a 60 pesetas. Esto provocó que en 1886, como símbolo de protesta, no se expuso ninguna falla por las calles de Valencia.

En 1889, tres años después, la Guerra de Cuba provocó la primera suspensión de las Fallas, a solo dos días de su celebración. 

 

1900

En el año 1901, el Ayuntamiento de Valencia comienza a otorgar los premios municipales y, con este gesto, se pone de manifiesto la unión entre el pueblo y el poder político por propiciar este arte y preservar su festividad. Al destacar lo artístico por encima de lo político, se dio pie a que los artistas buscaran crear monumentos cada vez más bellos. 

Así, las Fallas iban creciendo y cogiendo forma para convertirse en un atractivo para el turista nacional. En 1927, se formaba el primer Tren Fallero, que trajo gran número de turistas madrileños a conocer las fiestas de Valencia. 

En 1931 se elige a la primera Fallera Mayor, Ángeles Algarra. Y pocos años después, este distintivo se extendería a la categoría infantil. 

Un año después, en 1932 se celebra por primer vez la semana fallera, para conseguir ampliar el período de este ambiente festivo a más de un par de días. 

Fallas 37. El arte en guerra » Premios Goya 2021

 

En 1934 se escoge el primer “Ninot Indultat”, como un gesto de preservar el monumento más querido por la gente para la posteridad. Se acaba conformando así las Fallas q1ue conocmeos a día de hoy, con todas sus partes tradicionales, tales como la Plantà, la Despertà, la Nit del Foc y la cabalgata del Reino.

 

Durante los años 1937-1939, las Fallas se suspenderían a causa de la Guerra Civil Española, para no provocar aglomeraciones que pudieran atraer ataques. Este sería el período más largo durante el cual las Fallas se suspenderían. 

Y por último, en el año 2020, a causa de la pandemia de Covid-19, las Fallas se suspendían en medio de su festividad. El año siguiente, 2021 se aplazarían a 5 meses más tarde, en Septiembre.

 

TRADICIONES

LA CRIDA

Las fallas, al igual que muchas otras festividades, tiene su propio pregón. La Crida, la llamada en castellano, comenzó siendo en el año 1931 la manera de hacer saber a los vecinos la llegada de la fiesta fallera. El día de la Crida, normalmente el último domingo de febrero, empieza bien pronto con la Despertà, donde los propios falleros pasean por las calles de la ciudad a las 7 de la mañana avisando a los vecinos del día que ha llegado. Alrededor de las 12 del mediodía se produce la entrada de las bandas de música en la plaza del ayuntamiento, donde desfilan las bandas que durante los festejos recorrerán las calles de Valencia. A las 2 de la tarde tiene lugar uno de los actos más importantes y famosos de las fallas, la Mascletà. Y a las 20:00 del mismo día, tiene lugar la propia Crida. Todos los falleros de Valencia se dan cita en la plaza de las Torres de Serranos, desde donde las falleras mayores de la ciudad junto con el alcalde, dan inicio a las fiestas con el clásico “Ja estem en falles!!”

 

 

LA MASCLETÀ

La Mascletà es el acto por excelencia de las fallas de Valencia. Desde su comienzo, el día 1 de Marzo, hasta su final, el 19 del mismo mes, todos los días tiene lugar una cita ineludible para el mundo fallero en la plaza del Ayuntamiento. Cada día, a las 14:00, la ciudad se queda en silencio para escuchar el espectáculo pirotécnico más grande del día. Cientos y cientos de kilos de pólvora se hacen detonar para ofrecer un espectáculo de sonido y color que poco tiene que envidiar a los de año nuevo en Nueva York. Cada día, una nueva empresa de pirotecnia se encarga de que durante casi 10 minutos de ensordecer la ciudad  al ritmo de la pólvora.

Esta tradición comienza siempre con el mismo grito de boca de la Fallera Mayor de Valencia, cuando toda la plaza la secunda al grito de: “Senyor pirotècnic, pot començar la mascletà”

Para acudir a ver la mascletà, es muy importante seguir algunos consejos para que nuestra experiencia sea mejor:

  • Si es la primera vez que vas a ver una mascletà, ten en cuenta que a partir de la 13:00, el movimiento por la plaza del ayuntamiento se limita bastante tanto a los vehículos como a los peatones, por lo que es recomendable acudir con cierta antelación. 
  • Dependiendo de lo que aguantes el ruido, puedes situarte en el edificio de Correos si no le tienes miedo, o bien en el Colegio Luis Vives, si eres más reticente o prefieres vivirlo desde algo más lejos.
  • Si el fuerte ruido de molesta, no te tapes los oídos, simplemente abre la boca ligeramente para que tus tímpanos no sufran tanto. 
  • Lleva agua y una gorra. Valencia en fallas es muy  traicionera en cuanto al tiempo, ya que bien puede salir un día fresco, y a mediodía llegar a los 30 grados de sobra.
  • Controla la dirección del viento, ya que una vez empiece, el humo seguirá la misma dirección. Si puedes evitar colocarte en su trayectoria, lo agradecerás.

 

LA PLANTÀ

La plantà es el acto en el que una falla queda totalmente constituida, es decir, que su montaje ha finalizado. Hace muchos años la plantà tenía lugar durante un mismo día, pero actualmente, debido a la complejidad de las estructuras, se dejan varios días más para el montaje. Todo y así, los monumentos han de estar completamente finalizados el día 16 de marzo, ya que es ese mismo día cuando el jurado pasa por todas las fallas para calificarlas y otorgar los premios.

 

 

LA OFRENDA

Otro de los actos más importantes de las fallas es la Ofrenda. Durante dos días, todos los falleros de Valencia pasan por la Plaza de la Virgen a rendirle un tributo a la patrona de Valencia, la Virgen de los Desamparados. En este acto, en la plaza se monta una estructura, donde preside la figura de la Virgen. Cada fallero que desfila hacia la plaza lleva consigo un ramo de flores, que servirá para formar el manto de la Virgen. Estamos hablando de que durante los días 17 y 18 de marzo, miles y miles de falleros llevan un pequeño ramo a la Virgen, y que con estos ramos se forma el manto de una Virgen de 15 metros de altura.

Durante los trayectos que realizan las comisiones falleras hacia la plaza, van acompañados de bandas de música, tan importantes en la historia de Valencia, que otorgan un ritmo festivo durante los trayectos, atrayendo a la gente a que se una y acompañe a las comisiones.

 

LA CREMÀ

La Cremà es el último acto de las fallas y tiene lugar el 19 de marzo. Consiste en dar por finalizadas las fiestas quemando los monumentos que por toda la ciudad se han ido construyendo a lo largo de la última semana. Para dar opción a poder ver varias de estas fallas quemar y por seguridad, se hacen de manera escalonada, siendo las últimas en quemarse las participantes en la Sección Especial (las más grandes) y la de la Plaza del Ayuntamiento.

En primer lugar, hacia las 21-22 de la noche tiene lugar la quema de las fallas infantiles, en un horario más apto para los más pequeños. Una vez finalizan, se va con las grandes. Dependiendo de cada falla y su presupuesto, los actos de la quema suelen ser, en primer lugar, una pequeña traca que avisa de que se va a quemar esta falla. Si la falla es algo más grande, suele ir acompañado por un castillo de fuegos artificiales. Cuando finaliza el espectáculo aéreo, otra mascletà conecta la mecha desde la fallera mayor de dicha falla hasta el propio monumento, que previamente alimentado con potenciadores de fuego, comienza a arder inmediatamente. Por último, suena el himno de la Valencia, tan tradicional como la propia cremà.

Al día siguiente, y gracias a los servicios de limpieza, las calles de la ciudad amanecen como si nada hubiera pasado. Ningún rastro queda de los enormes monumentos que antes se alzaban en cada calle y plaza a de Valencia y alrededores.