El fondo museístico de l'Arca de les Falles (Arcaf), la asociación para la recuperación y conservación del arte fallero que reúne la colección particular del secretario general de la JCF, Nico Garcés, suma un incunable: las cabezas de los tres toreros que protagonizaron una de las escenas más recordadas de los años sesenta, la falla "Pirateríes" que la comisión Plaza del Pilar plantó en 1966.

La escena, obra de Juan Huerta, mostraba a cinco matadores y subalternos y un picador haciendo el paseíllo con navajas de afeitar en la mano, una sátira al afeitado de las reses en la tauromaquia de la época. Pasó a la historia por partida doble: fue la primera victoria en Sección Especial de Plaza del Pilar, y el grupo no se salvó por votación popular, sino por el indulto de la Fallera Mayor de València, María de los Llanos Borso di Carminati, que lo llevó a exponerse en el Museo Fallero.

La escena sobrevivió en publicaciones que hacían las veces de almanaque —la Historia Gráfica de las Fallas, el álbum Fotos Fallas de Bayarri o colecciones de eruditos como Josep Joan Coll— y hasta fue portada de la revista El Coet de aquel año, una rareza porque la publicación solía ilustrarse con bocetos. Ahora las tres cabezas, "sacadas del mismo molde", han llegado a Arcaf tras décadas en manos del responsable de la pintura de la falla, el mítico Daniel López, que las ha donado.

Sesenta años después, el arte fallero recupera una de sus piezas de culto. La asociación, que exhibe ocasionalmente sus tesoros a través de redes sociales, vuelve a demostrar que el patrimonio de la fiesta no solo vive en los museos: a veces reaparece, de golpe, en una caja.

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