El calendario fallero ya ha pasado de los brindis de inicio de ejercicio a la faena seria: las comisiones tienen abierto hasta el 15 de junio el trámite de las carpetas para la clasificación de las Fallas 2027. Toca declarar artistas, importes, secciones y algún detalle más que luego pesa, y mucho, cuando llega la organización del monumento.
Qué ha pasado
Junta Central Fallera ha activado el plazo para la entrega de carpetas para la clasificación de las fallas 2027. El trámite comenzó el 25 de mayo y estará abierto hasta el 15 de junio de 2026, a través de la Secretaría Virtual, dentro de Zona Privada, Trámites y servicios, apartado Carpetas 2027.
El objetivo es recoger los datos económicos que servirán para ordenar la clasificación de las fallas del próximo ejercicio y para cuantificar la subvención municipal vinculada al monumento. Según la comunicación de JCF, para optar a esa ayuda la base imponible mínima será de 3.500 euros en fallas grandes y de 2.500 euros en fallas infantiles.
Las comisiones deben facilitar varios datos básicos: artista de la falla grande y de la infantil, si esos artistas están agremiados o no, el gremio al que pertenecen en su caso, el importe de ambas fallas con IVA incluido y la sección en la que desean militar según el importe declarado.
Hay una advertencia importante para evitar líos posteriores: el importe declarado debe coincidir con el que figure en el contrato con el artista. JCF también recuerda que no se solicitan bocetos en este trámite, porque se pedirán en octubre para el libro fallero, y que el lema es opcional. Menos papeles de golpe, pero los números tienen que ir finos.
Además, se ha separado el posible coste del diseñador del importe de construcción de la falla, para que pueda introducirse aparte cuando proceda. Aquí entra otro matiz técnico: el IVA del diseño es del 21%, mientras que el de construcción de la falla es del 10%. La suma sin impuestos se utilizará para calcular la subvención, y el importe total será el que cuente para la clasificación.
Por qué importa al mundo fallero
Puede sonar a trámite de despacho, pero estas carpetas son una de esas piezas pequeñas que acaban ordenando medio ejercicio. De lo que se declare ahora depende la sección en la que competirá cada comisión, el encaje económico del proyecto y parte de la relación administrativa entre falla, artista y Ayuntamiento.
Para las directivas, el plazo obliga a tener bastante aterrizado el proyecto antes del verano: contrato, presupuesto, artista y ambición de sección. Para los artistas falleros, también marca un punto de partida más claro, porque el contrato deja de ser una conversación de casal y pasa a formar parte de la maquinaria oficial del ejercicio.
El detalle de separar diseño y construcción tampoco es menor. La falla actual puede reunir oficios distintos alrededor del monumento, y ordenar esos conceptos ayuda a que las cuentas reflejen mejor cómo se trabaja hoy. No todo es serrín, cartón y pintura: también hay dirección artística, diseño, planificación y muchas horas invisibles.
Así que sí, estos días la fiesta vuelve a tener aroma de ventanilla digital. Pero detrás de cada casilla hay algo muy fallero: decidir qué falla quiere plantar cada comisión y hasta dónde puede llegar con su presupuesto. Ara toca carpeta, calculadora y un poco de paciencia.

